Radek Tetík Un programador pone 'Ctrl+X' a los tópicos de la industria
Radek Tetík ha estado vinculado a MyQ desde sus inicios en un garaje. Como programador, desarrolla software, pero no encaja en los típicos clichés informáticos. Es una persona cercana y comunicativa que programaba videojuegos cuando estudiaba en la universidad. Le apasiona resolver problemas y, en los últimos años, disfruta leyendo tanto literatura técnica como libros sobre filosofía y espiritualidad. Le interesa el budismo e intenta practicar yoga todas las mañanas. Aun así, MyQ y su familia siguen siendo sus principales prioridades, así que todavía no lo verá marcharse a un ashram asiático.
¿Ha estado en MyQ desde el principio?
Sí, junto con Martin Januš, Kuba Ahmadyar y Petr Hacmac. Con el tiempo, el equipo fue creciendo y se incorporaron más personas.
¿Cuál es su función principal?
Yo desarrollé el software de MyQ, mientras Kuba se encargó del hardware. Me licencié en la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Técnica Checa. Mis estudios estaban orientados a la informática y siempre supe que quería dedicarme a ello.
¿Es usted una persona bromista? De alguna manera, no encaja en el estereotipo clásico del informático: no tiene la mirada perdida, el cabello despeinado ni lleva sandalias. Tampoco parece una persona antisocial.
Diría que soy bromista aproximadamente la mitad del tiempo. La otra mitad saco a relucir mi lado más técnico, aunque sin llegar al extremo del estereotipo.
¿Cómo surge la idea de desarrollar un nuevo software?
Todo comienza con una visión. Martin provenía de un entorno en el que querían ofrecer a los clientes un valor añadido para las copiadoras y los dispositivos multifunción. Como él también es programador, sabíamos cómo hacerlo. Nuestro objetivo era desarrollar una solución mejor que la de la competencia.
¿Le gusta enfrentarse a nuevos retos?
Sí, totalmente. Disfruto resolviendo problemas a través del software y siempre busco la mejor manera de hacerlo. Lo más enriquecedor es tener contacto directo con un cliente que explique exactamente qué necesita. La mayor recompensa llega cuando el cliente queda satisfecho con la solución. La retroalimentación es muy importante para mí. Me motiva saber que el resultado de mi trabajo aporta valor a otras personas. A medida que la empresa ha crecido, ese contacto directo ya no es tan frecuente, aunque afortunadamente sigue ocurriendo de vez en cuando.
Imagino que existe una gran diferencia entre desarrollar software en un garaje y hacerlo hoy en una oficina moderna con un equipo mucho más grande.
La diferencia es enorme. Coordinar el trabajo de diez desarrolladores en un mismo proyecto supone un nivel de complejidad completamente distinto. Hay que planificar las tareas, documentarlas, comunicarlas y revisarlas. Toda esa coordinación puede ralentizar el proceso, pero, al mismo tiempo, el trabajo en equipo permite conseguir resultados mucho mayores.
¿Tiene tiempo para sus aficiones?
Trabajo mucho, pero cada vez procuro reservar más tiempo para ellas. Me gusta leer temas relacionados con mi profesión. También me interesan la psicología, la filosofía, el budismo y otros temas relacionados con la espiritualidad. Intento mantenerme activo caminando, corriendo, montando en bicicleta o patinando. Hace poco empecé a practicar yoga y espero mantener el hábito.
¿Alguna vez ha sentido la tentación de retirarse durante una temporada a un ashram asiático?
No realmente. Conozco personas a las que esa experiencia les cambió la vida y terminaron dedicándose por completo a la meditación. En mi caso, disfruto viajando y quizá algún día viva esa experiencia. Sin embargo, mi familia sigue siendo mi prioridad. A mis hijos les encanta jugar videojuegos, igual que a mí me gustaba programarlos cuando estudiaba en la universidad.
¿Puede pasar un día entero sin ordenador?
Hace poco estuve de vacaciones y conseguí mantenerme alejado del ordenador durante catorce días. Sabía que, si lo encendía, mi mente volvería inmediatamente al trabajo. Intenté leer libros que no estuvieran relacionados con mi profesión, aunque debo reconocer que, con el paso de los días, volvió esa necesidad de crear. “Me picaban los dedos” por volver a programar.
Radek Tetík
Un apasionado de la programación y de las ediciones LEGO de coleccionista.